Capilla Artesanal Virgen de la Carrodilla

La Virgen de La Carrodilla, tiene su propia casa. Y no es para menos: se trata de una capilla que fue levantada a pulmón por los mismos vecinos y diseñada por Juan Diapolo, un viticultor y escultor albardonero.

Todo esto hizo que se transformara en el tesoro más preciado del lugar.

Lo que le da un toque especial, además de albergar a la patrona de los viñedos, es el diseño original de la construcción. Desde lejos, parece un barco pintado de rosa viejo.

Como si fuese un mástil, una enorme cruz de tronco de cepa sobresale del techo. A un costado se puede ver una campana. Pero lo más impactante es el interior. Tiene forma de abanico y el altar de travertino, ubicado en el vértice, es triangular.

Justo detrás del altar cae un chorro de luz natural, dándole al sitio un toque casi celestial. Es que ahí el techo está cubierto con vidrio, pero no se ve.

Y a un costado está la anfitriona del templo. Antes de estar en ese lugar, la imagen de la Virgen de La Carrodilla estaba en una gruta que hay en el puesto sanitario.

Siguiendo la estética artesanal de la capilla, los pobladores colocaron por todos lados carteles tallados en maderas con leyendas religiosas tales como “La Virgen vive aquí” o “Aquí manda Cristo”